Arrepentirse, si ya es tarde, no sirve

Juan Domingo Perón

Resulta evidente que estamos inmersos en una guerra declarada, toda Argentina está en guerra, aunque algunos no lo advierten aún.

Sabemos positivamente que el Poder Real compuesto por los medios concentrados, que tienen en sus filas a los representantes locales de la más perversa y rancia oligarquía, que, incitada por la Embajada de EEUU, viene desarrollando una cruda tarea en América latina y por supuesto en nuestro País.

También tiene como propaladora a una inconmensurable cadena de medios de comunicación que encabezado por Clarín, La Nación e Infobae transcriben la bajada de línea que luego sus seguidores, uniformados como periodistas o comunicadores repiten hasta el hartazgo, en sintonía con miles de trolls que instalan sin nada de decoro sus mensajes.

También cuentan con legisladores que no tienen empacho alguno a la hora de recitar su descarado discurso, repitiendo el mismo artero ataque a todo lo que resulte conveniente al desgaste del Gobierno Nacional.

El combo es mayor y temible. Durante todo el día radios, TV, gráfica y portales con furibundas editoriales ingresan a nuestros hogares, más allá de la preferencia que tengamos, con mensajes cada vez más subidos de tono en cuanto a las descalificaciones a nuestros dirigentes.

La pandemia que azota al mundo entero es reducida a un relato asfixiante y negativo de la cuarentena decretada por el Gobierno Nacional, de modo tal que en el mundo es pandemia, en Argentina no existe, salvo una cuarentena que es calificada como “la más larga del mundo” y que destruyó la economía de nuestro país negando cualquier postura negativa heredada de los cuatro años de gobierno de Mauricio Macri.

Este temerario ejército, no se resigna con que perdieron una elección hace poco tiempo y salen de los countries, de Recoleta y de otras zonas acomodadas de CABA y realizan minúsculas marchas con banderas argentinas que luego son repetidas incansablemente por los repetidores de sus propios medios, muchos, aunque suene increíble, con pautas oficiales.

La estrategia no resulta difícil de reconocer, nuestra falta de mayoría importante en las Cámaras Legislativas, permite que la oposición haga un show desgastante, con mentiras, interpretaciones falaces que también son muy repetidas y reinterpretadas a su antojo.

La TV, en tiempos de pandemia resulta ser un medio maravilloso para el enemigo, así hay que denominarlo, que impulsó la Patria Panelista, que consiste en formatos televisivos con un conductor acompañado por tres o cuatro personajes que interpretan, desacreditan, interpelan y agraden sobre cualquier intención o acción a tomar por el Gobierno Nacional, de modo tal que son varias voces, con estilo diferente, pero con la misma intención y objetivo: el desgaste.

La consigna es clara, el poderío contundente, hasta la Justicia les resulta funcional y esa razón los envalentona y nos tomaron las fechas patrias y cualquier motivo es valedero para que se reúnan en el Obelisco, en el Congreso, en Tribunales o donde les plazca. Fuera del ámbito capitalino las marchas son financiadas por intendentes y gobernadores opositores y también son amplificadas bajo la consigna: “fuertes protestas contra el Gobierno en todo el país”.

Más allá de los protagonistas opositores, debemos reconocer que existen personajes que supuestamente son nuestros, funcionarios y ex funcionarios que son permanentemente convocados por los medios enemigos y utilizados para desacreditar al Gobierno desde adentro.

Estos personajes pululan por distintos canales de TV y Radios regalando títulos y análisis que son utilizados por los medios para continuar el operativo desgaste con agentes externos, pero que hacen a su juego.

Mientras tanto, nosotros continuamos poniendo la otra mejilla. El estilo dialoguista de Alberto Fernández, frente al ejército de orangutanes que tenemos enfrente, ya no se distingue si es un mérito elogiable o resulta un detrimento grave para una población indefensa, desmovilizada por el ASPO. El estilo Fernández resultaría eficaz en una sociedad moderada, pero justamente éste no es el caso y la desmedida del enemigo nos podría hacer caer en el peor de los infantilismos.

El Gobierno Nacional tiene grandes dificultades en materia de comunicación, pero el caso es que lo sufrimos todos. Los ministros nacionales, todos con excelentes antecedentes y valiosa formación suelen aparecer esporádicamente y sus exposiciones suenan menos fuerte que pirotecnia mojada.

Los argentinos sabemos quién es el enemigo y que pretende. No es tiempo para pensar como pasamos a la historia y sí, en pensar que sucedería si nos vuelven a ganar, si se hacen cargo de las riendas del país y nuestras vidas.

Hasta el propio Perón intentó en nombre del honor y las buenas costumbres hacer las cosas amablemente, tanto que nos abandonó y se fue primero a Paraguay y luego a España, pero nosotros nos quedamos aquí imposibilitados, indefensos, sin líder y sin futuro y librados al azar.

Luego de 13 años Juan Domingo Perón hizo una encendida autocrítica que transcribo textualmente porque estoy convencido que debemos tenerlo claro si queremos comprender el futuro inmediato: “Yo, por mí, no quería llevar a la República ni a una guerra civil ni a una lucha cruenta. En consecuencia, lo que quedaba por realizar era simplemente, dejar que ellos hiciesen lo que quisieran; si el Justicialismo tenía razón, iba a volver y si no tenía razón, quizás era mejor que no volviera.

Han pasado casi 13 años desde ese momento. Indudablemente, el tiempo me ha hecho cambiar de opinión, hoy creo que cometí un grave error, yo debí haber fomentado la movilización, fusilar a todos los generales rebeldes y a todos los jefes y oficiales que estaban en la traición y dominar esa revolución violentamente, como violentamente nos querían arrojar del poder.

Si en este momento tuviera que hacerlo, lo haría. Porque ahora sé lo que entonces no sabía. Que esa gente llegó para hacer el más grave daño que se le puede haber hecho al País. Yo nunca pensé que pudieran haber argentinos tan poco patriotas y que podrían conducir al País a donde lo han conducido.

Por eso después de estos 13 años, hoy me afirmo en la necesidad de haber exterminado al enemigo, porque no era el enemigo nuestro, era también el enemigo de la República” *

https://www.youtube.com/watch?v=0vXIXk1X750

Perón lo vio, pero ya era tarde, demasiado tarde, nosotros lo estamos visualizando ahora y no tenemos que perder la oportunidad de defender a como dé lugar este Gobierno, por nosotros, por nuestros hijos, por nuestros nietos y todas las formas serán válidas porque será en defensa propia.

Pero no todo está perdido, por el contrario, tenemos un potencial poderoso. Hablar de la Batalla Cultural es una utopía, si no tenemos herramientas para hacerlo.

¿Tenemos Recursos Humanos para armar nuestro propio sistema de comunicaciones?, la respuesta es afirmativa. ¿Tenemos material para ilustrar, mostrar y comunicar?, la respuesta es otra vez sí.

¿Sabemos cuántos equipos de radio AM y FM están “parados” por distintos motivos en la provincia de Buenos Aires?, la respuesta seguramente es no, porque a nadie le interesa.

¿Sabemos cuántas imprentas están desactivadas en la provincia que no pudieron continuar su tarea por los aumentos desmedidos de la tinta, el papel, la luz y los impuestos?, la respuesta para algunos será negativa y menos cuántos puestos de trabajo se perdieron.

¿Resulta muy descabellado que alguien imagine un plan integral de comunicación que salga al rescate de esas herramientas y que cada Organización Sindical se haga cargo al menos del costo operativo?, ¿Se imaginan si cada Universidad Pública, pudiera hacerse cargo de un medio local o Regional?, ¿Se imaginan si cada Consejo de Partido Justicialista, financiara una radio, un semanario o una revista?, ¿Se imaginan si se lanzara una gran campaña pidiendo a los comerciantes, empresarios y entidades peronistas que cumplan con la función de  padrinos publicitarios y de ese modo se fortalezca una red de comunicaciones propios, sin que tengan que mendigar pautas publicitarias para lograr reducidos presupuestos que permitan tener continuidad?.

¿Es muy difícil considerar que los municipios contengan a los medios de sus territorios ya sean éstos, Radios, Gráficos, TV y Plataformas Digitales y se propongan crear varios más de carácter independiente de las autoridades y se fomente la publicidad en una actividad comunitaria destacada?

Es tan sencillo armar una alta defensa para neutralizar al “periodismo de guerra” y poner las cosas en su lugar, que seguramente no se llevará a cabo porque se pueden interponer miserias humanas, mezquindades y otras variantes de la degradación en la que estamos inmersos, pero que es posible, no quedan dudas.

La pandemia nos encerró en casa, pero no a nuestros espíritus ni a nuestro convencimiento.

Luego debemos puntualizar que en 12 meses tendremos elecciones de medio término y es ahí donde tenemos que poner el mayor esfuerzo para lograr bancas en las Cámaras Legislativas. En las próximas elecciones se debe hacer realidad el dicho de “reventar las urnas de votos”, de no hacerlo, gobernar será una utopía y ya poco tendrá sentido.

En la Provincia hay hombres y mujeres con la preparación que requiere este momento, hay cientos, miles de bonaerenses que se pueden preparar en breve tiempo y jóvenes que se capacitarían vertiginosamente. Si tomamos el tema en serio y la política comunicacional, si liberamos a la figura presidencial para casos excepcionales y salen en forma cotidiana todos los dirigentes o quienes señalen como idóneos, con discursos similares.

En fin, tenemos una Corte Suprema de Justicia, adicta a los poderes económicos. Una Justicia aristocrática que no se dejará reformar por carta documento, tenemos las empresas de comunicaciones que continúan haciendo grandes negocios recibiendo pautas oficiales. La sociedad agroexportadora se dio el lujo de extorsionar al Gobierno y ganó la pulseada, le bajaron las retenciones para hacerse de los dólares que esa exportación produce y así podríamos seguir enumerando cuestiones en las que estamos impedidos.

La solución existe y tiene que ver con decisiones fuertes. Por la pandemia estamos encerrados, pero podemos presentar batalla si cumplimos con tres o cuatro puntos básicos y reunimos a la tropa propia y la arengamos correspondientemente o lamentaremos la suerte de que la oligarquía, que ya es dueña de nuestras vidas, obtenga el título de propiedad. Lo ocurrido el martes 29 en la Corte Suprema de Justicia, a pesar que todavía desconocemos el fallo de fondo, es una demostración más de la intimidación para desgastar al Gobierno del Frente de Todos. A esto se debe sumar la fuerte presión por el dólar, con la única intención que el Gobierno termine con una brutal devaluación que perjudique a los más vulnerables y a los asalariados.

El presidente de la Corte, Carlos Rosenkrantz, servil empleado del grupo Clarín y de grandes empresas multinacionales, confeccionó un dictamen que hablaba de “Gravedad Institucional Inusitada” y allí pudimos advertir cómo rápidamente Rosenkrantz podría reemplazar a Alberto Fernández, Cristina Fernández y Sergio Massa sin pasar por elecciones como ha sucedido en Brasil y en Bolivia recientemente.

La oligárquica derecha argentina que antes golpeaba la puerta de los cuarteles, hoy se apoya en la mafia judicial imperante y no dudará en utilizar ningún artilugio, por más perverso que parezca, para lograr su fin.

Estamos todos advertidos y sabemos que no hay tiempo para tibios. Son ellos o el Pueblo y Ellos nada nuevo nos proponen. De nada vale intentar consensuar con quienes nos quieren desaparecer y lo lograrán sino resistimos enérgicamente, lo lograrán sino vamos con la “unidad hasta que duela”, lo lograrán sino nos encolumnamos detrás de Alberto Fernández y nos disponemos a dar todo más allá de intereses personales.

Somos el Gobierno Formal, apedreados permanentemente por los esbirros del Poder económico financiero que no quiere perder ningún privilegio y que finalmente no nos quiere para nada pues no somos funcionales a sus deseos de una Argentina colonial.

Soluciones hay para cada instancia, administrar la Resistencia no es tan difícil, a menos que en nuestros planes esté considerado hacer la plancha y preservarnos junto a nuestras familias y algún privilegio obtenido, pero debemos ser conscientes que la historia no nos valorará más que como conservadores de medio pelo que vieron  la decadencia del Pueblo Argentino y ya será tarde cuando como Juan Domingo Perón, se den cuenta 13 años más tarde que se había equivocado, claro que por ese yerro, los fusilamientos, los desaparecidos, los compañeros muertos, el hambre, el desempleo, la miseria, la desesperanza la pusimos nosotros.